Develan el 7º billete por el “Año de la Independencia y la Grandeza de México”, con imagen del Cerro de Trincheras, Sonora

Cerro de Trincheras fue un pueblo prehispánico de primer orden y un centro regional tan importante como Paquimé (Chihuahua). Entre sus elementos arquitectónicos destacan las cerca de 900 terrazas que alberga y estructuras como la Cancha, el Caracol y el Mirador

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El Sorteo Zodiaco No. 1517 tendrá verificativo el domingo 21 de febrero a las 20:00 horas y la transmisión en vivo se puede seguir por el canal oficial de YouTube de Lotería Nacional (https://www.youtube.com/user/VideotecaLotenal)

La Lotería Nacional llevó a cabo la develación del billete del Sorteo Zodiaco No. 1517 alusivo a la Zona Arqueológica de Cerro de Trincheras, Sonora, un trabajo en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México (CMHCM) y la Asociación de Secretarios de Turismo de México (ASETUR).

En la apertura del evento, la directora general de Lotería Nacional, Margarita González Saravia Calderón, dijo que el séptimo cachito que está dentro de las celebraciones del “2021: Año de la Independencia y de la Grandeza de México”, corresponde a Cerro de Trincheras de Sonora y agregó: “qué grandeza mayor que dar a conocer nuestros orígenes, nuestras zonas arqueológicas, las culturas que representaron y representan todavía en muchos lugares, nos invita una vez más a sentir este orgullo por ser mexicanos”.

La titular de la Lotería Nacional dio a conocer que desde el 15 de febrero empezarían a estar presentes por todo México los cachitos del Sorteo Zodiaco No. 1517, en más de 12 mil puntos de venta, y los cuales estarán llevando a todos los mexicanos la imagen de Cerro de Trincheras de Sonora. Este sorteo reparte una bolsa de 24 millones de pesos y el Premio Mayor es de 7 millones de pesos. Se llevará a cabo el domingo 21 de febrero a las 20:00 horas y la transmisión en vivo se puede seguir por el canal oficial de YouTube de Lotería Nacional (https://www.youtube.com/user/VideotecaLotenal).

El titular del Centro INAH Sonora, José Luis Perea González, reconoció el esfuerzo y el aprecio de González Saravia Calderón por el patrimonio cultural.

Perea González se refirió a la riqueza cultural del estado de Sonora donde en la sierra, los valles, el desierto y el mar se ha convivido históricamente con grandes culturas antiguas y contemporáneas, de una multiplicidad de expresiones que a lo largo de miles de años han dejado una herencia cuantiosa, y que desde hace 48 años el Centro INAH investiga, conserva y difunde.

En México hay abiertas al público 192 zonas arqueológicas, de las cuales sólo 20 son del norte del país, lo que representa el 9.5% de un territorio que geográficamente ocupa casi la mitad del país.

Cerro de Trincheras fue un pueblo prehispánico de primer orden y un centro regional tan importante como Paquimé (Chihuahua). Entre sus elementos arquitectónicos destacan las cerca de 900 terrazas que alberga y estructuras como la Cancha, el Caracol y el Mirador.1

Muros de piedra que acogen la espiral del mar

Cerro de Trincheras, centro rector de las comunidades de la tradición Trincheras para el periodo Prehispánico Tardío (1300-1450 d.C.), se encuentra en la parte media del valle del Río Magdalena, en el noroeste de Sonora.2

El largo camino que recorrieron -en los siglos posteriores a la era cristiana- las comunidades agrícolas de la tradición Trincheras pasaron por varias fases. Del 800 al 1300 d. C (fase 3) hubo ocupación de los primeros cerros -casi todos de origen volcánico-, en los que se construyeron recintos en las cimas y las primeras terrazas en las laderas. En la transición a la fase 4 (1300-1450 d.C), la tradición cambió drásticamente y cesó la producción de cerámica pintada, se redujo el área de ocupación de la tradición y se construyó el Cerro de Trincheras.3

Los habitantes prehispánicos del desierto de Sonora construyeron terrazas en las laderas de los cerros, edificaron cuartos, recintos y otros elementos arquitectónicos en las cimas.4

El Proyecto Arqueológico Trincheras ha sido dirigido durante más de una década por Randall McGuire, de la Universidad de Binghamton, y Elisa Villalpando Canchola, del Centro INAH Sonora. 5

Villalpando Canchola comentó que esta zona se nombró por primera vez Cerro de Trincheras a finales del siglo XVII por el capitán español Juan Mateo Mange, quien, al ver el cerro desde lejos, le pareció que estaba rodeado de trincheras, en el estricto sentido militar de defensa.

Estos “cerros de trincheras” se encuentran entre los sitios más prominentes de la región, y el sitio es uno de los más importantes del noroeste de México y el Suroeste de Estados Unidos.6

“Treinta años de investigaciones nos han permitido conocer la riqueza de sus vestigios y la complejidad de la organización de este pueblo prehispánico. Cerro de Trincheras fue el centro regional  de las comunidades agricultoras prehispánicas del desierto de Sonora, que ocuparon los valles fluviales durante los siglos XIV y XV de nuestra era, en correspondencia cronológica con el Posclásico mesoamericano”, dijo.

El sitio es monumental y se observa desde un radio de 25 kilómetros. El cerro en sí cubre 100 hectáreas que se elevan unos 150 metros (m) sobre el nivel actual de la planicie aluvial. Los elementos arquitectónicos más obvios son las más de 900 terrazas localizadas principalmente sobre el lado norte. Algunas de éstas tienen entre 300 y 400 m de longitud, aunque la mayoría miden de 15 a 30 m. La altura de las terrazas va desde unas decenas de centímetros -como las que se encuentran en la base del cerro- hasta los tres metros, como las cercanas a la cima. Más de 300 estructuras circulares y cuadrangulares, con paredes de hasta un metro de altura, aparecen adosadas a algunos muros de las terrazas. Dos estructuras destacan del resto de la arquitectura del sitio: la Cancha, un rectángulo con las esquinas redondeadas, de 15 X 57 m, localizado en la base norte del cerro, y el Caracol, que ocupa un lugar central en la plaza que se localiza hacia el extremo oriental de la cima.7

La Cancha debió ser un espacio ritual comunitario en el que todos los habitantes podían participar en las actividades que ahí se llevaban a cabo. Por el contrario, el acceso a la plaza del Caracol debió haber sido restringido, ya que para llegar a su cima había que desplazarse por medio de las terrazas más altas y poco accesibles.8

A mediados de la década de los noventa se excavaron un total de 21 terrazas y se recuperaron 124 elementos arqueológicos, entre otros:

  • 7 jacales
  • 9 casas en foso
  • 4 estructuras cuadrangulares
  • 25 estructuras circulares
  • la Cancha y
  • el Caracol

Se recuperaron también:

  • Más de 1 millón de artefactos, de los cuales los cerámicos son los más numerosos (más de tres toneladas)
  • más de 1 millón de lítica tallada
  • 7 kilogramos de concha

Aunque los habitantes de Cerro de Trincheras produjeron una gran cantidad de ornamentos en concha, parece que fueron más que nada para consumo local. Están representados 52 géneros y 69 especies de conchas marinas del Golfo de California, con los cuales se elaboraron cuentas, brazaletes y anillos. La importancia de la concha en la tradición Trincheras estuvo también presente en el sentido ritual, como se puede inferir en la plaza del Caracol.9

El área excavada abarca más de 12 mil metros cuadrados, que representan sólo el 2.3% del número total de terrazas y menos del 1% del área total del sitio.10

“Los resultados de nuestras investigaciones sugieren que Cerro de Trincheras fue un pueblo prehispánico de primer orden y un centro regional tan importante como Paquimé, centro rector de la tradición Casas Grandes en el vecino estado de Chihuahua”, dice la arqueóloga Elisa Villalpando.11

Sobre la inclusión de Cerro de Trincheras en el billete de lotería, en cuya imagen se aprecia la cara norte del sitio arqueológico, destacando la Plaza del Caracol, la arqueóloga afirmó que este mensaje de promoción llegará a rincones muy distantes del país, permitiendo que se conozca que en el noroeste de México existieron, antes de la llegada de los colonizadores europeos, comunidades complejas  de agricultores, con relaciones de intercambio de gran distancia y son una estructura socioeconómica que consolidó más de dos milenios de su crecimiento y fortalecimiento.

Fuente: Secretaría de Cultura

Citas bibliográficas 1-10: VILLALPANDO Canchola, M. Elisa. Revista Arqueología Mexicana. Vol. XVII-Núm. 97. p. p. 54-57


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