Debemos visibilizar la locura para entenderla, aceptarla y sanarla: Jhonny Caicedo, director de “Crudo” (Entrevista – Parte 2)

Crudo, interpretada por la compañía InCorpo Danza Contemporánea (Colombia-Uruguay) es una pieza inspirada en la vida de la pintora francesa Seraphine Louis, la poeta Alejandra Pizarnik y la escritora Virginia Woolf, así como en el personaje Ofelia, de Hamlet

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Foto: Facebook InCorpo Danza Contemporánea (@estudio.becerra.acosta)..

“Evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra”.
Alejandra Pizarnik.

Por Isela Domínguez

Por siglos, la sociedad en todo el mundo ha intentado esconder y hasta ignorar el tema de la locura, pero Jhonny Caicedo, un joven director de teatro de origen colombiano, piensa que “es importante visibilizar eso que no queremos hablar como sociedad, eso que a veces no vemos que existe en nuestra cotidianidad: existe la indigencia, existe la locura, existen todos esos trastornos y es importante visibilizarlos para sanarlos o para aceptarlos o para entenderlos”. Y así lo hace, Caicedo da voz a la locura a través de cinco personajes ficticios en su obra Crudo. Siempre volveré a vivir.

A partir del siglo XV, la literatura encontró en la locura un paradigma creativo, a ella se remitieron principalmente escritores del género masculino como Erasmo de Róterdam, Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire y Raymond Queneau. Sin embargo, Jhonny Caicedo sale de lo convencional y dedica su montaje a un grupo de mujeres relacionadas con el mundo literario que le sirven como referencias artísticas para realizar su propia investigación y su propia interpretación de la locura.

Crudo, interpretada por la compañía InCorpo Danza Contemporánea (Colombia-Uruguay) es una pieza inspirada en la vida de la pintora francesa Séraphine Louis, la obra de las escritoras Alejandra Pizarnik y Virginia Woolf, así como en el personaje Ofelia, de Hamlet.

Revista Terraza (RT): ¿Por qué esta combinación de danza, literatura y teatro?

Jhonny Caicedo (JC): Crudo es una obra de danza contemporánea con teatro físico que trabaja muchos formatos interdisciplinarios: hablamos y decimos textos de Pizarnik, de Woolf y de Ofelia; nos inspiramos coreográficamente en las pinturas de Séraphine, nos inspiramos escénicamente en la locura de Ofelia. También hicimos una investigación: salimos a visitar manicomios, a ver la realidad de los habitantes de calle, además de observar diferentes trastornos y decidimos hacer énfasis en la lobotomia, la ezquizofrenia, el olvido, la vejez y el alzheimer. Tomamos estas cinco sensibilidades de la psiquis humana y ahí empezamos.

“Pero te cuento cómo nace Crudo. Fue a raíz de un encuentro que tuve en la universidad donde estudiaba, donde fui a un cine independiente (sic) que hacían y vi una película de Séraphine Louis“, dice Jhonny. “Cuando veo esta película, me sensibilizo un montón y digo: ‘quiero hablar sobre la locura, sobre esos estados sensibles de verte atrapado dentro de un manicomio o dentro de tu propia mente, lo que socialmente no es bien aceptado o no está cuerdo, lo que llamamos cordura, si es que existe, porque creo que todos tenemos en cierta parte de nuestra psiquis algo de locura'”, abunda.

“Después empiezo a entrar un poco en el mundo de Virginia Woolf, en teste trastorno de bipolaridad que tenía, que hace que ella termine suicidándose; y asocio a estas dos mujeres, a Séraphine Louis y a Virginia Woolf, después llega Alejandra Pizarnik, que yo ya venía leyendo, con toda su poesía suicida”, abunda el director de teatro.

“En la universidad empiezo a trabajar Hamlet y me queda, en resonancia, dos personajes, uno era Electra y el otro, Ofelia, que tenían esta singularidad de que estaban bien rayaditas de la mente, bien loquitas”, bromea. Cuando me di cuenta, estaba inspirándome en estas mujeres, en Ofelia, de Hamlet, como personaje ficticio y a todas les encuentro en común la locura, sus grandes personalidades, profundas, y me sensibilizo y, entonces -continúa su relato- empiezo a escribir Crudo, siempre volveré a vivir.

“Y Crudo es eso: un universo hecho manicomio, hecho danza, hecho performance, habitado por cinco personajes, cada uno con su viaje, con su psiquis trabajando y coexistiendo juntes”, dice Caicedo.

Entrevista vía Zoom: Isela Domínguez, reportera/Jhonny Caicedo, coreógrafo y bailarín.

RT: ¿Por qué la gente debe ir a ver Crudo? ¿Qué le va a aportar en estos tiempos?

JC: Creo que el aporte más grande que hace Crudo, como invitación a la sociedad, es que es tiempo de encontrarnos; hacemos énfasis en el encuentro con el otro. Y es una realidad que el arte ha sido una de las primeras manifestaciones de la humanidad para encontrarse.

Crudo es una invitación a que asistan a dejarse experimentar, a dejarse sumergir en un universo distinto. Nosotros siempre hablamos de que Crudo es una experiencia inter-sensorial porque toca todos los sentidos”, finaliza.

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