Columna: Relámpagos de fuga/Peri Rossi, la Cervantes pródiga

Y porque «el amor es tan grave como la muerte y sólo se parece a la agonía: la misma conciencia, la misma intensidad, el mismo dolor mezclado al placer, la misma vivencia del instante como único, irrepetible, efímero y hondo», como considera Raúl, el enamorado tenaz de Solitario de amor (Grijalbo, 1990), la Premio Cervantes de 2021 ha forjado una cartografía de las pasiones humanas vinculadas al corazón. Sin moralidades, sin tabúes, ella se adentra en el alma humana para revelar como la mayor de las luces apapacha o abrasa sin
consideración alguna.    

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Un caudal de broncoespasmos impide que la célebre autora uruguaya, exiliada en Madrid desde 1972, no asista
a la ceremonia donde se le reconoce con el máximo galardón de las letras en lengua española: el Cervantes. El último premio Cervantes que no acudió a Alcalá fue el poeta chileno Nicanor Parra (1914-2018), que a sus 97 años (el más veterano en ganarlo) no pudo cruzar «el charco» en 2012.

Por Arturo Mendoza Mociño

A los seis años dijo ante toda su familia que se proponía ser escritora. Pero nadie de los suyos imaginó que su determinación la llevaría a ganar el Premio Cervantes 2021 tras publicar decenas de libros y sobrevivir a la estela de muerte de dictaduras militares y del Covid 19. Por razones de salud, la escritora uruguaya ha pedido a su amiga, la actriz argentina Cecilia Roth, que reciba el galardón de manos de los Reyes españoles  en la ceremonia de entrega que tendrá lugar este viernes 22 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

Largos años de amoríos con ese amante demandate y cruel llamado cigarrillo han mermado la salud de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, más no han mellado de ninguna manera su brío literario porque ella se mantiene prolífica, versátil al escribir en varios géneros literarios y, para fortuna de sus lectores a ambas orillas del Océano Atlántico, sigue manteniéndose como el vivo ejemplo del desafiante espíritu artístico de una época que ensombreció Sudamérica por décadas, cuando las botas y armas de los «milicos» cambiaron el rumbo de los días y las vidas de millones.


Peri Rossi sobrevivió a las dictaduras militares que a través de la Operación Cóndor, planificada por varios gobiernos estadunidenses, marcaron los años que van desde 1960 hasta bien entrados los noventa. Marchó al exilio en 1972 y fijó su residencia en Madrid, España. Escorpión del 12 de noviembre de 1946, esta autora publicó Viviendo, su primer libro en 1963 y, desde entonces datan, sus precoces prodigios verbales. Con los libros de cuentos Indicios pánicos (Bruguera, 1981) y La tarde del dinosaurio (Letras del exilio-Plaza & Janés, 1980) anticipa el horror de la tortura, los perseguidos, los desaparecidos, la cruel cadena del poder castrense, enemigo declarado de cualquier ideal de izquierda. En estas historias breves y de alta tensidad dramática palpita la aportación de la orilla oriental del Río de la Plata y que se conoce como literatura fantástica pero, también, como rasgo de su biblografía, se escuchan las voces de niños perdidos en la barbarie de los adultos.


Ese mundo donde se forja el desamparo o la dicha futuras pergueña otros volúmenes como lo son El libro de mis primos (Grijalbo, 1969) y La rebelión de los niños (1988). De nueva cuenta, a través de la novela o el relato, Peri Rossi abre las puertas al asombro y la crueldad de lo real con personajes que maduran como un acto de supervivencia y autoafirmación.


Un buen día madrileño, su curiosidad literaria se vio enriquecida con la amistad profunda que sostuvo con otro autor exiliado en Europa: Julio Cortázar, el gran cronopio argentino, quien no resistió la fascinación que emanaba de aquella brillante jovencita de lacia y cuidada cabellera apodada como La Rimbaucita. Las páginas que la uruguaya dedica a su par y cómplice resultan un testimonio literario de las bodas entre la admiración, la devoción y la generosidad entre iguales que pudo leerse a placer en el año 2000, bajo el sello Omega.

Cuando fumar era un placer (Lumen, 2003) representa otro revelador desnudo literario porque aquí la autora evoca cómo el tabaco se tornó sombra en su vida y cómo la inspiración fluía entre interminables volutas de humo que fueron perseguidas y confinadas a espacios personales tras las batallas antitabaco que han convertido a los fumadores en leprosos contemporáneos.


En 1999, en alianza creativa y de género con el sello Lumen, da a conocer uno de sus libros más bellos y alabables de tan intensamente femeninos: Las musas inquietantes porque sus versos emanan de una galería única de 50 cuadros que son una poética en sí mismos. De La lección de guitarra de Balthus brota Así nace el fascismo donde una «(…)impasible Profesora de guitarra/(Ama rígida y altiva)/ tensa en su falda el instrumento:/mesa los cabellos/alza la falda/ dirige la quinta de su mano/ hacia el sexo insonoro y núbil/ de la Alumna/ descubierta como la tapa de un piano). Por La isla del tesoro de René Magritte concibe A cada cual su isla al revelar «(…) Perdida en el mar/no descubierto todavía: el mar selene/Ni desierta ni habitada/Ni populosa ni solitaria/Tiene palomas como plantas/cuyas raíces no pueden volar». Henri Rosseau y su cuadro En el lindero del bosque la lleva a rendir un Homenaje a Antonio Machado donde nos recuerda que «Las aguas susurran/ el nombre de una mujer/El cielo, en lo alto, está sereno/ El hombre persigue una forma que huye/entre las lianas/ No sabe, empero/ ‘que contra el amor,/no prueba nada/que la amada no haya existido jamás».


Y porque «el amor es tan grave como la muerte y sólo se parece a la agonía: la misma conciencia, la misma intensidad, el mismo dolor mezclado al placer, la misma vivencia del instante como único, irrepetible, efímero y hondo», como considera Raúl, el enamorado tenaz de Solitario de amor (Grijalbo, 1990), la Premio Cervantes de 2021 ha forjado una cartografía de las pasiones humanas vinculadas al corazón. Sin moralidades, sin tabúes, ella se adentra en el alma humana para revelar como la mayor de las luces apapacha o abrasa sin consideración alguna.

 

Foto 1. Peri Rossi se convirtió hace unos meses en la sexta autora del Premio Cervantes. Ahora, junto con la española María Zambrano, la cubana Dulce María Loynaz, la española Ana María Matute, la mexicana Elena Poniatowska y su paisana Ida Vitale, podrá amplificar la resonancia de su ambición literaria que abreva en varios géneros y múltiples ediciones que no cesan de múltiplicarse desde hace años. FOTOARTE Arturo Mendoza Mociño.

Foto 2. A pocos días de la ceremonia que enaltece el legado literario de Miguel de Cervantes Saavedara y su inagotable linaje entre autores contemporáneos que escriben en la misma lengua que le dio fama universal, se ignora todavía si la actriz argentina Cecilia Roth será, también, la encargada de pronunciar el discurso de recepción al representar a Cristina Peri Rossi.

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