“Cruzando geografías”, una obra que invita a sumergirse en una travesía espiritual. Entrevista con Kaveh Parmas

Cruzando geografías surge del entrecruce de la obra Tooba, de Shirin Neshat, el texto dramático de Ximena Escalante y la dirección de Kaveh Parmas, quien en entrevista nos dice que esta puesta en escena, además, tiene sus raíces en el espiritualismo del Medio Oriente y está más cerca del performance

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Esta obra de teatro está mucho más cerca del performance; es una meditación, es la lucha de un ser consigo mismo, dice el director y protagonista

Kaveh Parmas, director de Cruzando Geografías. Fotos: Isela Domínguez.

Por Isela Domínguez

El Centro Nacional de las Artes (Cenart) presenta la temporada del performance con tintes beckettianos Cruzando geografías, a cargo de la compañía escénica interdisciplinaria La Giralda.

Cruzando geografías surge del entrecruce de la obra Tooba, de Shirin Neshat; el cuento persa del siglo XII La conferencia de los pájaros, de Farid Al Din Attar; el texto dramático de Ximena Escalante y la dirección de Kaveh Parmas, quien en entrevista nos dice que esta puesta en escena, además, tiene sus raíces en el espiritualismo del Medio Oriente.

Revista Terraza (RT): ¿Por qué el público debe ver Cruzando geografías?

Kaveh Parmas (KP): Primeramente, porque la cultura es muy importante: sin la cultura el hombre no puede vivir, es como comer, aunque la gente no se da cuenta. Durante este año (de pandemia), los super(mercados) estuvieron abiertos para que pudieran comer, pero los museos, teatros, la música son la comida de la mente; si no tienes eso, te va a faltar y te vas a enfermar también. Como artista, ves a la gente ahí abajo asustada, con el cubrebocas… ¡Es tremendo eso! Pero es mejor que nada porque es importante, es para nutrir el espíritu. La gente tiene que dejar de tener miedos porque si seguimos así, si nos dejamos ir con ese miedo, entonces nunca va a acabar: va a venir otro miedo, seguramente; en un año vamos con otro miedo, que no sea COVID, pero será otra cosa.

RT: ¿Esta es una obra con enfoque espiritual?

KP: Sí. Toda la idea surge de una compatriota mía que se llama Shirin Neshat, -una videoartista iraní que vive en Nueva York y hace videoarte desde hace muchísimos años, 30, 40 años- que realizó un video en Oaxaca. Eso me llamó la atención, además de que su arte me llama la atención porque siempre tiene espiritualidad, trabaja mucho con la espiritualidad… No quiero decir que da mensajes, tú ves sus obras y te quedas con un misterio, sales con muchas preguntas. Esa obra es un video de 12 minutos.

Entonces, le mostré ese video a Ximena Escalante -se refiere al que se transmite durante los primeros minutos de la obra Cruzando geografías-. Desde hace muchos años, ella (Ximena) viaja a Europa y toma cursos de espiritualidad con maestros, está muy cercana sobre todo al sofismo de Medio Oriente. Para mi era la persona ideal para escribir el diálogo entre un hombre y un cuervo, y el pájaro en el sofismo es el alma. La obra es una meditación, es la lucha de un ser que está peleándose consigo mismo o con otro, quién sabe con quién.

La obra está mucho más cerca a un performance. En los últimos años, las mejores cosas que he visto fueron performance, en Europa; me quedé realmente muy fascinado con los performeros (sic) que he visto, por ejemplo, una de los que me impactaron muchísimo es Marina Abramovic; ha hecho performance durante 40 años y en los últimos años ella solamente está ahí: Durante tres meses, en MoMA, en Nueva York, ella entraba al museo, a partir de las 11:00 en una silla y la gente se sentaba enfrente y solamente se miraban a los ojos. Era impactante, ¡ocho horas durante tres meses! Esa obra la vieron 750 mil personas. Esa obra está pensada para museos, no para teatro.

Ella (Abramovic) como Tino Sehgal, un alemán que también trabaja mucho en museos, hacen cosas que yo, que estoy haciendo teatro desde hace más de 30 años, digo: ¡están muy cabrones! Se atreven. Hacen cosas que nosotros en el teatro no podemos hacer porque el público del teatro está acostumbrado a convencionalismos y los performanceros no, ellos no hacen compromisos, son muy radicales, y eso es lo que me atrae mucho, ese radicalismo.

*

Al referirse a la influencia beckettiana de la obra que dirige, Kaveh Parmas opina que “en el fondo, (Samuel) Beckett es un performancero. Sin duda. Lo que él quería hacer era romper con todo. A él no le gustaba dar interpretaciones de su obra porque le preguntaban: “Oye, ¿de qué se trata? ¿Cuál es el mensaje?”. Él decía: “No sé”, “I don’t know”. Él hizo puestas en escena en Alemania de sus obras, Esperando a Godot, por ejemplo. Hasta la fecha no existe un video completo de Esperando a Godot, pero sí partes. Es fascinante, impactante. En los últimos años, se dio cuenta que lo que él quería hacer era una performance; hizo videos cortos muy extraños. A él le llenó eso. Casi 90% del público del teatro no va a entender eso: que no está pasando nada, no le va a gustar, se va a aburrir, pero sí está pasando. Tampoco puedes educar al público, decirle ‘eso significa esto’. No. O un público se engancha o no. Pero hacer preguntas es la neta, no dar respuestas porque no son interesantes. En el momento en que das una respuesta, se pierde el misterio”.

Sin olvidar mencionar al equipo de producción, el actor Kaveh Parmas habla entusiasmado del elenco de Cruzando geografías, conformado por el contratenor Edwin Calderón y el videoartista Jan Machacek.

“Estoy trabajando con un videoartista austriaco, él ha trabajado en Europa, que hace un video en vivo, lo cual tiene una dificultad, es muy riesgoso, porque pueden pasar muchas cosas: el software puede tener una fallar de repente… mil cosas. Con todo esto del COVID el problema es que no nos dieron espacios para poder ensayar como normalmente lo haces, ocho horas, diez horas, durante dos meses, y con el confinamiento solamente puedes ensayar cuatro horas. Además, no hay técnicos por el COVID porque no pueden entrar, se pueden enfermar”.

Respecto a la musicalización de la obra, a cargo de Calderón, resaltó que es un contratenor que estudió en el Conservatorio (Nacional de Música); “es un músico completo con una presencia muy especial”. Mencionó que la escenografía estuvo a cargo de Tatiana Bilbao, una arquitecta mexicana “que hizo el Jardín Botánico, una mujer muy talentosa. Es su primer trabajo en el teatro, nunca había hecho teatro”, destacó y mencionó también el apoyo de la Fundación Coppel.

“Estábamos programados para el teatro grande, pero en el último momento nos cambiaron el juego, nos dijeron: “No se puede hacer en el (teatro) grande, tiene que ser en el foro”. Entonces, tuvimos que cambiar todo el concepto en dos semanas”, explicó.

*

RT: Por último, ¿cuál es el futuro del teatro para Kaveh Parmas?

KP: Yo no creo que el teatro desaparezca, que se muera. Pero definitivamente, el teatro es presencial; si no es presencial, es otra cosa. En el teatro, el público está presente con el actor y fluye la energía en vivo. Igual que con la música y otras artes. Hacer un video del teatro, live streaming, a mi me parece ridículo, teatro no es, es otra cosa.

Escucha aquí la entrevista completa con Kaveh Parmas

SINOPSIS

El texto de Cruzando geografías, de Ximena Escalante, refiere a un hombre que caminaba con su tribu y ha quedado rezagado. Sobre él vuela un pájaro, como un compañero de viaje o, tal vez, un verdugo. El hombre sabe que tiene que llegar a un destino, pero ignora a dónde. Tampoco sabe qué pasará cuando llegue a ese lugar, ni quiénes estarán ahí. El hombre camina porque tiene que dejar su anterior morada. Y su gente ha quedado dispersa en otros lugares, por razones incomprensibles para él.

Este performance es un dispositivo escénico rizomático que invita al espectador a sumergirse en un momento de inhalación y exhalación espiritual, tanto individual como colectivo. Está conformado por un piano, una enorme pantalla que remite al cinemascopio de principios del siglo XX, un circuito cerrado de cámaras, un enorme pájaro y un hombre que encarna a un ermitaño atemporal.

Cruzando Geografías se presentará hasta el 30 de mayo en el Foro de las Artes del Cenart. El cupo estará limitado a 33 espectadores y los asistentes deberán seguir un riguroso protocolo para garantizar la seguridad de los visitantes y de las personas trabajadoras, el cual incluye el acceso a través de un filtro sanitario, uso obligatorio de cubrebocas y la sana distancia.

Las funciones se llevarán a cabo los jueves y viernes, a las 20:00 horas; sábados, a las 19:00 horas; y domingos, a las 18:00 horas. Los boletos tienen un precio de $120 y los jueves $30, están disponibles a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Cenart. Para más información consulta www.cenart.gob.mx

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